Francisco Ontañón. La fotografía es una canallada

La galería ArteSonado de Segovia expone hasta el 16 de diciembre la obra de Francisco Ontañón. Aquí podéis descargar el catálogo en pdf.

Yo de pequeño era muy malo, cuando comencé a trabajar en un banco ya no tenía ni padre ni madre, vivía con mi tía, una hermana de mi madre. Me pusieron un tutor. Me escapaba de casa y hacía lo que quería. Mi tía no podía conmigo. El tutor era un militar y un día (tenía catorce años) me cogió y me llevó a la comisaría más negra y cutre que hay en Barcelona, en la calle Unión, de esas que tienen las rejas a ras de la calle. La mesa del comisario era como esa foto famosa de Cartier-Bresson donde hay una lámpara, una mesa de madera, un tipo y un acusado. Me hicieron quitar el cinturón y los cordones de los zapatos. Me pasé la noche en un lugar lleno de humedad.
Si hubiese seguido por ese camino hubiera terminado muy mal.

Pero descubrí la fotografía y me permitió conocer una afición que me hizo ver el mundo de otra manera, porque yo no conocía nada de la vida, sólo conocía mi barrio y cuatro escaparates que veía todos los días cuando iba y volvía del banco.

Siempre que puedo cuento esto a la gente joven.

Francisco Ontañón. Vivir en Madrid

Francisco Ontañón Vivir en Madrid. Casa de Campo, 1967.

Siempre he pensado que tenía que dedicarme a alguna actividad útil, nada inútil. La utilidad es comparable a la belleza.

Francisco Ontañón

Francisco Ontañón, Niños. Barcelona, 1956.

Mis principios morales como profesional, si es que los tengo, han sido no ridiculizar a la gente y no abusar de la miseria.

Francisco Ontañón

Francisco Ontañón, Se acen portes, 1955-1956.

A mí me gusta ver en el interior de las imágenes a las personas todavía vivas, pensando, ensimismadas, como apartadas de la realidad, con esa vida interior, esa determinación que las hace diferentes a las demás, más allá del tiempo.

Francisco Ontañón

Francisco Ontañón. Niño con pistola. Barcelona, 1959.

 

Tengo un sufrimiento terrible con esa foto. Cuando pienso en ese niño siempre me pregunto qué habrá sido de él. Al verlo detenido en ese instante, apuntando con la pistola, con esa saña, pienso que yo le he hecho un delincuente. ¡Es una canallada la fotografía! ¡Haber fotografiado a una persona y no volver a saber de ella nunca más…!

Del documental Afal, una mirada libre, 2007.

Fuentes: 12 y 3.

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