Habitantes del Café Lehmitz. Anders Petersen

Anders Petersen, Lilly and RoseEra la una de la mañana y estaba esperando a mi amiga Gertrude en el Café Lehmitz de Hamburgo. Estaba hasta los topes y sonaba una música fantástica en la gramola. Era 1967. Un tipo se acercó y me preguntó por mi cámara, que estaba encima de la mesa. Era una Nikon F. Le dije que era una buena cámara. Él me contestó “yo tengo una mejor”. La suya era una Kodak Retina 1C. Levantamos nuestras cervezas y brindamos por nuestras cámaras. Luego fuimos a bailar con algunas chicas bonitas.

De repente, me di cuenta de que al otro lado del café un grupo de gente se estaba pasando mi cámara de los unos a los otros y estaban sacándose fotos. Fue allí y les dije “Hacedme una foto, que ésa es mi cámara.” Ok, dijeron, y después me la devolvieron. Hice algunas fotos por mi cuenta, y así fue como empecé a fotografiar en el café Lehmitz.

Seguí haciendo fotos durante los tres años siguientes yendo y viendo de Estocolmo, donde estudiaba fotografía, para revelar los carretes. En el café podía dormir gratis en la cocina, a cambio de cuidar de los hijos de la cocinera. Este época fue muy formativa. Allí incluso monté mi primera exposición. Colgué 350 fotos en la pared de arriba del bar y dije que quien se reconociera en alguna podía cogerla y quedársela. Unos días más tarde la pared estaba vacía.

Esta foto trata de personalidades. Lilly era la favorita de todos, una mujer muy carismática, muchos hombres estaban enamorados de ella y ella lo sabía. El hombre de la izquierda lo llamaban Rose, por un tatuaje que tenía en el pecho. Iba bien vestido porque venía del trabajo, un restaurante que estaba a 10 minutos. Cada noche venía al Café Lehmitz para ver a sus amigos, pero sobre todo para ver a Lilly. Rose era un tío serio, y solo tenía ojos para ella. Cuando hice esta foto, ella estaba enfadada conmigo porque le había hecho muchas fotos. Me dijo.”¿No te puedes comportar normal, tomarte una cerveza y ser como el resto? ¿Tienes que hacer fotos todo el rato? Por favor, finito, ¡ahora!” ¿Ves ese tío pequeño detrás suya? Ése es Scar. Era un famoso traga cuchillos. Hablaba mucho sobre ello y se metía en muchas peleas, pero era un buen hombre.

Tom Waits_ Rain dogsTom Waits usó una de mis fotografías de Rose y Lilly para la portada de su álbum Rain Dogs. Rose tiene el torso desnudo y está echado sobre Lilly, que se ríe mucho porque él estaba en plan melodramático. Cuando la casa de discos me lo pidió, dije que sí porque me gusta mucho la música de Tom. Nos conocimos y pasamos un buen rato, hablamos el mismo lenguaje.

Iba todo tipo de gente al Cafe Lehmitz; gente local, gente del puerto y de las ciudades de alrededor y muchas prostitutas mayores de la zona de St Pauli. También iba allí gente mayor que había tenido una vida dura y no eran aceptados en ningún otro sitio. Hice cientos de fotos, es como un álbum familiar, pero ésta es especial. Me gustan los tres personajes y están siendo ellos mismos.

Mejor consejo: La gente siempre dice que hay que ser fuerte. Pero para mí, hay que ser débil; suficientemente débil para sentir, para involucrarte, para ser tú mismo. No seas fuerte, sé débil.

Traducción del artículo de Guardian My best shot.

 

Gallo en el mercado de Alay. Gueorgui Pinkhassov

Gallo en el mercado de Alay. Gueorgui Pinkhassov

Mercado Alay, Tashkent, Gueorgui Pinkhassov, 1992.

He oído que muchos fotógrafos han intentado imitar esta fotografía desde que la hice hace 20 años. Creo que si pones todas esas imágenes en fila junto a ésta y le pides a alguien que elija la mejor, la mía no sería la primera, quizás fuese elegida como la peor.

Mi padre nació en Tashkent y, cuando hice esta foto, estaba allí con mi tío. Tenían gallinas en el jardín y lo acompañé al bazar Alay, el más antiguo de la ciudad, para comprar algunos polluelos. El viejo tejado estaba en ruinas y lleno de agujeros, cañonazos de intensa luz del sol brillaban por todos lados. La cabeza del gallo se movió a uno de esos rayos por casualidad. Lo vi y rápidamente cogí mi cámara y le hice una foto. No pensé en la composición, fue sólo una acto reflejo –como dijo Cartier-Bresson, un fotógrafo no debería pensar, simplemente usar su intuición. Casi todo el fondo y los detalles indeseados fueron arrojados a la sombra, escondiendo elementos superfluos.

La película que usé, una Kodachrome de 200 ASA, produjo un alto contraste y sacó muy bien los rojos, lo que ayudó. Normalmente hago muchas tomas, pero esta vez hice sólo tres fotografías; en la segunda, el gallo cerró los ojos y movió la cabeza en la tercera. Sentí que el gallo se aburría de tenerme allí y sentí cierta empatía por él. Cuando la miro ahora, el duro contraste entre la luz y la sombra, hace que parezca un fotomontaje. Parece como si la cabeza del gallo se hubiese pegado a otra foto.

Cuando empecé como fotoperiodista, trabajaba como cámara en el Mosfilm (Estudio cinematográfico famoso en Rusia). Mi vecina estaba estudiando periodismo y tenía que escribir una reseña de la película Solaris de Andrei Tarkovsky. Yo nunca había visto ninguna de sus películas y sólo había oído muy malas críticas. Me pidió que fuera con ella a una proyección y accedí reacio. Me dejó plantado y, aunque estaba cabreado, entré a ver la película de todas formas. Mis amigos me habían dicho que no aguantaría más de 15 minutos pero fui el único que se quedó en la sala hasta el final. Todo en aquella película me hablaba de alguna manera; sentí que había alguien que era completamente libre para expresarse a sí mismo a través de su arte.

Gallo en el mercado de Alay. Gueorgui Pinkhassov

Solaris, Andrei Tarkovsky, 1972

Solaris me cambió la vida: me acerqué a la fotografía desde una nueva perspectiva, mis tomas eran completamente diferentes a todas las que había hecho antes. Amigos que vieron mis nuevas fotos comentaron que parecían tarkovskianas, lo que me tomé como un halago. Nunca me imaginé llegar a conocer a Tarkovsky en persona, aunque trabajásemos en el mismo lugar. Tuve la suerte de que una amiga de mi novia era amiga suya y aceptó enseñarle mis fotos; me dijo que le habían gustado.

Cuando al final lo conocí, me sorprendí cuando me dijo que en realidad no le gustaba mi trabajo, que pensaba que el trabajo de Cartier-Bresson era la fotografía verdadera – fotoperiodismo, capturar el momento. Nunca había oído hablar de Cartier-Bresson; no era conocido en la URSS en aquella época. Tarkovsky me dijo que vivíamos en una sociedad cerrada, pero que las cosas podrían cambiar pronto y que necesitaríamos fotoperiodistas, no fotógrafos de paisaje. Seguí su consejo, cambié de dirección y salí con mi cámara Zorki y mi objetivo Russar. Fue difícil – la gente de la unión soviética era desconfiada y se sentía incómoda cuando la gente se acertaba a ellos- pero un mundo completamente nuevo se abrió para mí. Fui testigo de acontecimientos importantes. Tarkovsky me ayudó a convertirme en fotoperiodista.

Punto culminante: Ser nominado para entrar en la agencia Magnum. A veces me pregunto qué pensaría la gente de mi trabajo si no fuese miembro.

Gallo en el mercado de Alay.  Gueorgui Pinkhassov

En el río Yauza, Moscú, Gueorgui Pinkhassov, 1995

Traducción del artículo de Guardian My best shot

Entrevista a Manolo Espaliú

Entrevista a Manolo Espaliú

MNCARS, Manolo Espaliú

Durante mucho tiempo te has dedicado a la difusión de la fotografía con el programa de radio El Fotómata, también junto a El Ciclope Mecánico organizaste Sevilla Foto y ahora llevas tiempo con el blog El Patio del Diablo. ¿Qué surgió primero, el placer de observar y descubrir el trabajo de otros fotógrafos o la inquietud de estar detrás de la cámara?

Para ser fiel a la realidad, yo no participé en la organización de ningún Sevilla Foto, fue otra etapa del colectivo con diferentes miembros. Sin embargo, es cierto que durante un tiempo colaboré con Radio El Fotómata y he participado en El Patio del Diablo simplemente porque me gustaba compartir con lo que yo disfruto o con lo que aprendo. Creo que estamos aprendiendo constantemente y si disfruto o aprendo del trabajo de un fotógrafo ¿por qué no compartirlo con gente que tenga las mismas inquietudes que yo?

Ricardo Sanipatin ¿Cómo surge la idea para un trabajo fotográfico y qué tan rápido lo llevas a cabo?

No tengo un método fijo. Es cierto que me gusta preparar concienzudamente los trabajos pero en alguna ocasión surge de un modo más casual. Por ejemplo, ahora tengo varias líneas abiertas que vienen de años atrás porque hasta ahora no me he ganado la vida con la fotografía y he tenido que compaginar mi actividad profesional con ella. En estos casos que comento, son temas relacionados con la historia y la religión, especialmente el Islam, por lo que hay bastante de investigación y estudio previo.

Entrevista a Manolo Espaliú

El Cielo de las Abuelas, Manolo Espaliú

Juanan Requena ¿Qué es para ti mirar con alma?

Me sorprende que me lo preguntes tu pues creo que debes saberlo mejor que yo. Creo que un buen ejemplo de lo que es mirar con alma es tu trabajo, tu honestidad con la fotografía y el grado de implicación que tienes con ella. Creo que es sintonizar en profundidad con lo que haces por encima de estilos, corrientes o modas, crear con el material que te sale de dentro, bien por motivación, como crítica o simplemente como necesidad vital de expresión o de compartir algo interior con el resto del mundo.

Tanto en 42º como en Maghrib trabajas al atardecer o en la hora bruja, justo cuando cae la noche.

Si te soy sincero, no lo había pensado. En 42º C no es exactamente la hora que dices sino algo antes, cuando el sol todavía no se ha ocultado e ilumina casi con un haz de luz horizontal a los sujetos valiéndome de calles orientadas al oeste. Al final es como si fuera un foco de los que usamos en estudio. En el caso de Maghrib, es la hora de la cuarta oración diaria de los musulmanes, que debe comenzar después que el sol se haya ocultado. El centro de Yazd (Irán) está formado por callejones laberínticos de adobe y los neones marcan la dirección a las diferentes mezquitas, sumiendo a todo el centro de la ciudad en una interesante atmósfera verde, que es el color asociado generalmente al Islam.

Entrevista a Manolo Espaliú

Maghrib, Yazd (Irán), Manolo Espaliú

Últimamente tu trabajo se ha centrado mucho en el mundo árabe, ¿qué es lo que te gustaría transmitir sobre esta cultura que en occidente no se ve?

Más que el mundo árabe me interesa el mundo musulmán, especialmente Irán. En los últimos años se ha demonizado en exceso al Islam desde Occidente, haciendo tabula rasa, siendo un mundo demasiado amplio y heterogéneo como para hablar de el como un todo. Al igual que en el mundo cristiano o en Occidente, hay muchas diferencias y es injusto tratarlo como una única cosa, si sabemos que Bolivia no es lo mismo que Suecia ¿por qué empeñarnos en creer que Marruecos es igual que Irán? Mi interés no es otro que aprender, precisamente a partir de esta desinformación, generalmente interesada. Es cierto que en Irán hay cosas que no me gustan, del mismo modo que las hay en España o Alemania. Sin ir más lejos, llevo dos años trabajando en el Ashurá iraní que no tiene grandes diferencias con nuestra Semana Santa. Por otra parte, hay muchas cosas de estos países que me atraen y que parece que nosotros hemos olvidado en los últimos años. De hecho estoy pensando poder irme a vivir unos meses a Irán a profundizar sobre el tema, esperemos que pueda hacerlo. Insha’Allah.

Javier Vila ¿Sigue habiendo fotografía más allá de la captura digital o lo virtual ha colonizado la nueva objetividad y no hay otro documento que no sea la teatralidad y la simulación?

Es un tema interesante lo que planteas y a mi me viene punzando desde hace ya algún tiempo. En general soy poco amigo de modas, aunque creo que es muy interesante el juego que hacen determinados autores entre la realidad y la ficción. Como dice Cristina de Middel, hay una zona gris en la que temas reales parecen falsos y temas de ficción que parecen reales. De hecho, siento enormes reparos ante el concepto “fotografía documental”. Me parece pretencioso querer documentar algo mediante 15, 30 ó 60 fotografías, prefiero pensar que aprendo sobre un tema sin ánimo de documentar nada. El mundo tiene tantas caras y la realidad tantas capas que necesito preguntarme más que responder con mis fotografías sentando cátedra sobre nada.

Entrevista a Manolo Espaliú

El frente, El Jebha (Marruecos), Manolo Espaliú

A lo largo de tu trayectoria has trabajado en solitario y ahora junto a El Cíclope Mecánico estás llevando a cabo el proyecto El frente, ¿abordas tu trabajo de forma diferente en solitario y en colectivo o la forma de trabajar es igual y luego simplemente ponéis ideas en común?

Uff, tema delicado. El proyecto de Fotopres es algo que he venido realizando en los últimos 6 años, recopilando fotografías de la vida de El Jebha en los años 40 y 50, leyendo e investigando sobre el Protectorado y especialmente sobre la relación entre españoles y marroquíes a lo largo de la historia. Es muy, muy complicado cuando tienes algo en mente que se vea ejecutado de la manera en que te gustaría cuando hay 5 voces en lugar de una sola, y evidentemente en el colectivo todos somos iguales y tenemos nuestra opinión y a veces es difícil ponerse de acuerdo. De hecho creo que va a ser mi ultima experiencia en este sentido.

Habéis tenido a Chien-Chi Chang de tutor con la beca Fotopres, ¿cómo ha sido la experiencia?

No hemos podido aprovechar la experiencia de Chien-Chi como hubiéramos deseado porque hemos tenido bastantes problemas con las autoridades marroquíes, a pesar de que les hemos explicado una y otra vez, hasta la saciedad, que se trataba de un proyecto en positivo, amable y sin interés en hurgar en temas conflictivos, nos hemos visto muy defraudados con la excesiva burocracia, jerarquización y censura en Marruecos. En principio no nos dejaban fotografiar y mucho menos hacer video sin permiso del Centro Cinematográfico de Marruecos, cuando habíamos solicitado un permiso para tres meses nos dieron una única semana y, a pesar de contar con el apoyo de La Caixa y la Embajada en Rabat, nos indicaron que en todo momento deberíamos ir acompañados de un gendarme, a lo que nos negamos radicalmente. No podemos decir lo mismo con la gente del pueblo, que en todo momento han sido encantadores y nos traemos muchos amigos en el corazón que lo serán para siempre. No hay que olvidar que ellos son los primeros que sufren estas cacicadas. Así que para cuando hemos tenido reuniones con él, teníamos muy poco material propio, aunque nos ha ayudado mucho con ideas muy interesantes de cara al resultado final. Chien-Chi es un trabajador incansable y muy concienzudo.

Entrevista a Manolo Espaliú

42º, Manolo Espaliú

En plena fiebre del fotolibro… ¿No te animas?

Creo que como en todas las modas hay algo de exceso, aunque también creo que dejará de ser moda para quedarse definitivamente. Me resulta mucho más interesante y democrático que el modelo de las galerías. No se trata de publicar por publicar y el día que lo haga quiero estar muy seguro que lo que hago tiene más interés del que pueda tener yo personalmente por un tema y pueda interesar a alguien más que a mi y a mi madre.

¿Qué nuevos proyectos tienes en mente?

Siempre tengo varias cosas a la vez medio comenzadas pero llevo un año y medio difícil por temas personales y no he podido centrarme ni viajar todo lo que necesito para poder llevarlos a cabo. En algunos casos son cosas que relacionan el paisaje con la historia (en especial Al Ándalus), en otros investigo en temas en los que tengo interés en conocer más, como lo que comentaba del Islam. Me interesa mucho el paisaje, bien en relación con la historia, bien como espacio con el cual y donde nos relacionamos los humanos y como lo transformamos, independientemente de que sea un paisaje urbano o más o menos virgen. En los próximos meses tengo que reinterpretar el viaje que hicieron algunos españoles por la antigua Persia, como el que hizo García de Silva y Figueroa a principios del S. XVII. Es difícil y ambicioso pero estoy poniendo las semillas para que cuaje.

Entrevista a Manolo Espaliú

Maghrib, Yazd (Irán), Manolo Espaliú

¿Crees que se puede vivir de la fotografía en España?

Difícilmente. Si cuesta a autores que llevan años en esto te puedes hacer una idea de lo que es para los que llevamos poco o estamos introduciéndonos en este mundo. Paradójicamente he recibido más propuestas del extranjero que nacionales. Estoy apartándome de la actividad que me ha dado de comer en los últimos 15 años y con lo que me he ganado la vida más que aceptablemente y estoy apostando por poder hacerlo con la fotografía. Tengo claro que ni de lejos voy a llegar al mismo nivel de ingresos, pero no todo en esta vida es el dinero y se puede vivir con menos si lo que haces te llena. Como aquí la cosa está como está, he decidido dar el paso y salir fuera. Espero poder decir en un tiempo que fue una decisión acertada.

Una fotografía que te haya marcado y dinos por qué.

Uff, que difícil, no podría quedarme con una. Hay cientos, miles. Te podría decir una de Gruyaert, Ray K. Metzker o de Trent Park, de Kennet Josephson o de Harry Callahan, de Eggleston, Misrach o Sternfeld. Cuando miro una fotografía, además del tema me interesa mucho la composición, que sea inteligente, que de juego a posibles interpretaciones o significados, el balance entre luces y sombras. Pero sobre todo me interesa el dialogo entre una fotografía y el espectador, que el significado no sea unívoco y que de pie a que pueda significar diferentes cosas para diferentes espectadores.

Entrevista a Manolo Espaliú

Nakhl, Manolo Espaliú

¿Qué influencias fotográficas tienes?

Creo que con la anterior pregunta se puede deducir que influencias tengo. Son dispares, pero me gusta mucho la fotografía americana, sin descartar otras, por supuesto. Y me gusta también conocer autores de lugares menos mediáticos como árabes o iraníes, donde hay una escena artística fabulosa.

¿Y no fotográficas?

Soy un tipo inquieto y no paro, me interesa mucho la historia, la arquitectura, la música, el paisaje. El viaje como objetivo en sí, por encima del deseo de llegar a un destino, como decía Kavafis.

La fotografía es… algo que llena pero que también da grandes dolores de cabeza.

Entrevista a Manolo Espaliú

Fábrica de pashmak, Yazd (Irán) Manolo Espaliú

Actualmente, se puede ver el trabajo de Manolo Espaliú en la escuela Blow Up de Córdoba donde estará expuesto hasta el 31 de mayo.

La mano ausente de Lynne Cohen

Estos días Fundación Mapfre expone en la sala Azca la obra de la fotógrafa norteamericana Lynne Cohen.

Al escuchar hablar de su obra por primera vez, puede dar la impresión de ser fría y distante por tratarse de imágenes de espacios vacíos pero entrar en la sala es como un viaje por lugares desconcertantes que, al mismo tiempo, resultan familiares. Aunque no aparezcan personajes, su presencia humana está implícita en cada imagen. Parece que acabasen de abandonar la escena o a punto de entrar en ella.

Lynne Cohen

Living room, Lynne Cohen, 1971.

Fue a principios de los setenta [...] Usaba material descartado de libros de ‘cómo hacerlo’ y catálogos de consumo y entonces me pregunté por qué no simplemente llamar a la puerta de alguien y preguntar si podía hacer una foto. Me pareció que el discurso sería más directo y comprometido. También, al pasarme a la fotografía pensé que podría hacer arte en el que la mano del artista estuviese ausente, un arte que pareciese que había aparecido por arte de magia. La fotografía me atrapó, como a muchos artistas de entonces, por ser un medio sin pretensiones. No venía con todo el bagaje histórico del arte como la escultura o la pintura.

Exposición Lynne Cohen

Warehouse, Lynne Cohen, 1979.

Llegué a la fotografía con unas opiniones definidas sobre arte y no me llevó mucho tiempo aprender los rudimentos del oficio. Algunas cosas hubiesen sido más fáciles si hubiese tenido más  formación en fotografía pero el tiempo que dediqué a estudiar antropología, filosofía y literatura no fue desperdiciado.

Exposición de Lynne Cohen

Laboratorio (micrófonos) Lynne Cohen, 1999.

Cuando la gente me preguntaba por qué no trabajaba en color, respondía que sí lo hacía. En gran parte de mi obra en blanco y negro hay pistas que indican cuál es el color dominante. […] Nadie necesita que le digan de qué color es un tablero de madera, el conglomerado o el acero inoxidable. Uno mismo lo rellena.

Lynne Cohen

Spa, Lynne Cohen, 2000

Una vez vi las fotos más grandes, me di cuenta de que no había un buen motivo para seguir haciendo copias por contacto. Las impresiones más grandes eran menos benignas y los espacios parecían incluso más construidos. Además, mientras los temas de mi trabajo tienden a crear rechazo, las fotos grandes tienen la capacidad seductora de empujarte hacia adentro. Es más difícil mantenerse alejado emocionalmente de una fotografía de formato más grande: son como ventanales por los que puedes caerte.

Lynne Cohen

Sin título, Lynne Cohen, 2001.

Mis objetivos no son tan nobles como las de los fotógrafos documentales. No me interesa coleccionar ejemplos de lugares con propósitos históricos, sociales o antropológicos. No me considero una fotógrafa documental. Por supuesto, mis fotografías documentan lugares a los que voy. Pero también son documentos de lo que pienso, reverberaciones entre lo que hay en el mundo y lo que está en mi cabeza.

La mano ausente de Lynne Cohen

Sin título, Lynne Cohen 2011

Como Brecht y Godard, quiero que el público haga parte del trabajo. Para mí, lo mejor es cuando el espectador va adelante y atrás y contempla las imágenes como documentos, como construcciones, como fotografías con una carga política y social. No tienen por qué ser una sola cosa y prefiero no decirle a la gente cómo leerlas.

La mano ausente de Lynne Cohen

Laboratory, Lynne Cohen, 1999.

Podéis visitar la exposición hasta el 11 de mayo en Fundación Mapfre. Si no estáis en Madrid, siempre podéis disfrutar de la visita virtual.

Las citas son traducciones de Camouflaje: An interview with Lynne Cohen de 2011, que podéis encontrar en su web.

Jacques Henri Lartigue. Cómo llenar una estilográfica

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Siendo pintor, ¿cómo considera la fotografía?

Tengo dos pares de ojos: uno para pintar, otro para tomar fotografías. Hay poca relación entre ambos.

¿Piensa en las fotografías como documentos o como objetos artísticos?

Tomo fotografías con amor, así que trato de convertirlas en objetos artísticos. Pero las hago para mí, primero y ante todo, y eso es importante. Si al mismo tiempo son objetos artísticos, estoy conforme. De hecho, es lo que escribo en mi diario lo que más me interesa; escribo con amor, y trato de expresar las cosas lo mejor que puedo.

¿Ve usted el mundo con los mismos ojos de ternura con que lo miraba cuando era un niño?

Afortunadamente, aún soy un niño. Me parece que los seres humanos tienden a hundirse cada vez más cuando envejecen. Uno siempre debe procurar mantenerse infantil, alegre, feliz.

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¿Puede uno aprender a ser fotógrafo? ¿Cómo enseñaría usted la fotografía?

Primero hay que aprender cómo mirar, cómo amar. Lo mismo ocurre para pintar y para escribir.

¿Es necesario un ambiente especial?

En realidad, no lo creo. No creo tampoco que se aprenda a tener un entusiasmo nervioso. Eso sale de las tripas. No podría enseñar a nadie. Lo mismo sucede para escribir. Todo lo que se le puede enseñar a un escritor es cómo llenar su estilográfica y coger una hoja de papel…

¿Le hace feliz el papel de hombre de corazón ligero?

Tengo el corazón ligero y por eso soy feliz… ¡Y no al revés!

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Extractos de una entrevista de 1974 publicada en Diálogos con la fotografía.

‘One Third’ de Klaus Pichler

Klaus Pichler One third  - a project on food waste

Según un estudio de las Naciones Unidas, un tercio de la comida de todo el mundo acaba en la basura – la mayor parte de este porcentaje procede de los países industrializados del hemisferio norte. Al mismo tiempo, 925 millones de personas corren el riesgo de morir de hambre.

La serie ‘One third’ muestra la conexión entre el desperdicio individual de comida y la producción global de alimentos. La comida podrida presentada en cuidados bodegones muestra una imagen abstracta del desperdicio de alimentos mientras que los textos que acompañan estas fotografías profundizan en la raíz de este tema.

‘One third’ traspasa la fecha de caducidad de estos alimentos para documentar la dimensión total del desperdicio mundial de comida.

Klaus Pichler

Tipo: Cerezas ‘Nuevo Mundo’ · Lugar de producción: Santiago de Chile · Forma de cultivo: Plantación al aire libre · Tiempo de cosecha: De noviembre a diciembre · Distancia del transporte: 12500 Km · Método de transporte: avión y camión · Emisión de carbono por kg: 13.49 kg. · Consumo de agua por kg: 1166 l · Precio: 3,90€ kg.

Tipo: Noodles 'Kritharaki' · Lugar de producción: Atenas · Forma de cultivo: producción industrial · Tiempo de cosecha: cualquier temporada · Distancia del transporte: 1.702 Km · Método de transporte: camión · Emisión de carbono por kg: 1,5 kg. · Consumo de agua por kg: desconocido · Precio: 5,98 € kg.

Tipo: Noodles ‘Kritharaki’ · Lugar de producción: Atenas · Forma de cultivo: producción industrial · Tiempo de cosecha: cualquier temporada · Distancia del transporte: 1.702 Km · Método de transporte: camión · Emisión de carbono por kg: 1,5 kg. · Consumo de agua por kg: desconocido · Precio: 5,98 € kg.

Tipo: lechuga frisee · Lugar de producción: El Ejido, Almería · Forma de cultivo: invernadero · Tiempo de cosecha: cualquier temporada · Distancia del transporte: 2.686 km · Método de transporte: camión · Emisión de carbono por kg: 0,66 kg. · Consumo de agua por kg: 389 l · Precio: 2,49 € kg.

Tipo: lechuga frisee · Lugar de producción: El Ejido, Almería · Forma de cultivo: invernadero · Tiempo de cosecha: cualquier temporada · Distancia del transporte: 2.686 km · Método de transporte: camión · Emisión de carbono por kg: 0,66 kg. · Consumo de agua por kg: 389 l · Precio: 2,49 € kg.

‘One Third’

‘After All’ de Nicolas Feldmeyer

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Creo que detrás de After All hay influencias que vienen de lo sublime, de la pintura romántica, del Land Art, del minimalismo y de Sugimoto entre otros. He estado explorando estos temas durante años, en muchas escalas y medios diferentes, desde dibujos a instalaciones e incluso videos. En este trabajo en concreto me ha inspirado muy directamente los preciosos dibujos a carboncillo de Reece Jones. Usé la misma composición que él, pero con ayuda de la tecnología digital quise añadir ambigüedad con el lenguaje fotográfico: algo con dimensiones gigantes pero representado con la credibilidad y la exactitud de la fotografía. Técnicamente es una representación digital en 3D con una pantalla rectangular de luz insertada en una maqueta digital y definida como fuente de luz.

Supongo que todo tiene que ver con la contemplación. Esa paz mental que tienes cuando observas cosas que nadie puede cambiar. Es el sentirte muy pequeño ante algo inmenso pero al mismo tiempo estar conectado con ello. Por supuesto, está abierto a interpretaciones pero en el fondo espero que la gente perciba un pequeño destello del gran silencio.

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Reece Jones

Web de Nicolas Feldmeyer

Original en inglés

‘After All’ by Nicolas Feldmeyer

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I think there are influences behind the work coming from sublime, romantic painting, Land Art, minimalism and Sugimoto amongst others. I have been exploring these themes for years, in a lot of different scales and media, from drawings to installations, and also videos. For this particular work I was also inspired quite directly by the beautiful charcoal drawings of Reece Jones. I used the same composition, but thanks to the computer technology I wanted to add this ambiguity with the photographic language: something of gigantic dimensions but depicted with the truth and accuracy of photography. Technically it is a 3d digital rendering, with a rectangular slice of light inserted into a terrain model, and defined as the light source.

I guess it all has to do with contemplation. You know, the peace of mind that you get when you contemplate the things no one can change. It is a feeling of being very little and at the same time somehow connected. Of course the work is open for interpretation, but what I secretely hope is that people would get a bit of that, a glimpse into the great silence.

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Reece Jones

Web de Nicolas Feldmeyer

Traducción al castellano.

Hazle una pregunta a Manolo Espaliú

Manolo Espaliú

42ºC, Sevilla, Manolo Espaliú

Manolo Espaliú llega a la fotografía a través de la arquitectura y sus influencias tocan numerosas disciplinas.  Con su trabajo 42ºC sobre el sofocante calor sevillano ganó el Premio Nuevo Talento de Fotografía Fnac en 2012. Y el año pasado ganó, junto al colectivo ‘El Cíclope Mecánico‘ al que pertenece, la beca FotoPres con el proyecto ‘El Frente’ que intenta ahondar en la relación con entre España y Marruecos.

Es además, coautor del blog ‘El Patio del Diablo‘ y fue colaborador en el programa de radio ‘El Fotómata‘ de radiópolis.

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El Jebha, 2012. Manolo Espaliú

Le vamos a hacer una entrevista y tenéis una semana para mandarle vuestras preguntas hasta el domingo 2 de febrero. Podéis dejarla aquí, en Facebook, Twitter o enviarlas por correo electrónico a sientateyobserva@gmail.com.

Juan Baraja. Nº9 5º Dcha

Juan Baraja

…Se trataba de representar un lugar que desaparecería varios días después para convertirse en otra cosa.

Transitar por la casa, vacía y deshabitada durante años, con las ventanas cerradas y la luz entrando por los huecos de los cerramientos antiguos (…)

Juan Baraja Nº9 5ºDCHA

A pesar del vacío y el eco de las paredes, el concepto de hogar se mantenía presente; algunos elementos fundamentales como puertas, sanitarios y papeles pintados permanecían aun y confirmaban la habitabilidad del lugar.

Juan Baraja Nº9 5ºDCHA

Apareció también la sensación del descubridor al ir adentrándome en la vivienda oscura e ir abriendo y cerrando puertas, y se confirmó entonces lo que repiten muchos ensayos y escritos sobre arquitectura y que estaba en ese gran listado de conceptos y citas que uno tiene en su cabeza; la luz construye la arquitectura.

juan baraja Nº9 5ºDCHA

Juan Baraja  Nº9 5º Dcha

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